Descripción
No hay caso, che. La voz tan inconfundible se destaca de manera clara e inevitable, pero por el amor de Cortázar, quién quiere evitar el sonido de esa voz, si es justamente lo que sus visitantes han ido a buscar al Jardín de Uriarte. La voz y la palabra, claro, porque la voz es apenas un vehículo capaz de transportar la palabra diferente, aquella que se destaca por su originalidad, la que te hace doler el alma o te conmina a reír a carcajadas limpias, pues al fin y al cabo ahí, entre flores y plantas y quizás algún pájaro curioso, se celebra la palabra poética.
Ella vive en sus narraciones y en su poesía. Pero también vive en la poesía que sus más fieles seguidoras han vertido, de todo corazón y talento, en verso y en prosa, en este libro homenaje que ya nos preparamos a leer, en una ceremonia que será una 10 | u n i v e r s o d e e s c r i t o s
suerte de continuación de tantas intensas y tan poco solemnes reuniones alrededor del fuego de su presencia, una presencia que nos brinda su sonrisa sin límites, su decir pícaro a veces, tan cáustico en ocasiones, cargado de sentidos, siempre.
Ellas, sus seguidoras, o más bien algunas de ellas, tal vez las más cercanas, víctimas no tan inocentes del afecto y las enseñanzas recibidos a paladas, se confabularon para darle en cualquier momento la sorpresa de esta publicación, que recoge algo de lo que ella fue sembrando a lo largo de años de trabajo y alegría.
Por lo tanto, bienvenidos los lectores al Universo poético que ella supo crear a su alrededor, con esa modesta sabiduría que la caracteriza, con esa magia que la convierte en única.






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